Por qué nunca seré una madre perfecta

Después de tener a dos hijos (de 2 y 4 años), sabe a ciencia cierta que nunca será una madre perfecta. Siente que no es la madre que había anhelado ser en muchas situaciones, pensaba que lo haría mejor. Mmmm… es demasiado difícil. Así que lo ha aceptado y continuará, con…

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Chuches sí, chuches no
Con las brigadas de madres anti gluten y anti azúcar, no me atrevo ni a escribirlo, pero SÍ y aquí lo suelto: les doy chuches a mis enanos. Y patatas fritas. Y bebidas con hielo. Muy, muy de vez en cuando todo esto en un mismo día. Soy mala, malísima…

Hablar bien no cuesta una p_ ñ _ t _ _ _ m_ e _ _ _
Intento no hablar mal delante de los niños, pero hay veces que la sin hueso me gana en rapidez. La verdad es que nunca uso las versiones infantiles como: córcholis, caracoles, jolines, etc. Por el contrario, reniego con todo tipo de palabrotas. Estas palabras te dejan descansada y descargas una buena dosis de adrenalina. Afortunadamente, estoy salvada por: a) un hijo requete educado que sabe muy bien que las palabras que digo no se deben repetir, y que no lo hace. Y b) un hijo que todavía no puede producir ciertos sonidos. Su balbuceante “de puta madre” suena muy dulce.

Perdiendo la paciencia
Esto me pasa más de lo que quisiera. Y me revienta. Por una vaso de leche que cae por enésima vez. Por la batalla diaria a la hora de cepillarse los dientes. Por el niño gritón que no para de patalear y hacer lío en la hora punta de la mañana. Oh… y que celosa me pongo al ver madres que no alteran ni una octava su melodiosa voz frente al enfant terrible que tienen por hijo. Que siguen asintiendo con sus cabezas llenas de comprensión sin dejar de mirar a su hijo a la misma altura. “Sí, querida, pero explícame… ¿por qué?” Lo intenté. De verdad. Abandono.

Km 0
Cocinar con productos ecológicos, me parece que es todo un reto. Puede que lo consiga con algunas compras: pollo, ternera, tomates, manzanas, etc. ¿Pero que TODA la compra sea de productos ecológicos? Digamos que la intención está, pero que la economía no acompaña.

Quiero estar sola
Durante el día siempre hay un momento en el que anhelo la paz, tranquilidad, no hacer nada. No tener niños revoloteando a mí alrededor. No construir vías de tren, no hacer manualidades… ¿Se me permite?

Ser consecuente, o no ser consecuente. Esa es la cuestión
Voy a seguir intentándolo, “No es no”. Pero fallo una y otra vez. “Está bien, lo que tú digas, sólo un sugus, pero no se lo digas a papá eh?” Alias: Míster Consecuente

Organización 0
Hacer la compra para toda la semana. Despertarse a las 7h inmediatamente después de que suene el despertador. Preparar el desayuno de los niños la noche anterior. Recordar todas las fechas y materiales que tienen que llevar a la escuela. No lo consigo. Siempre hay algo que se me olvida.

Creatividad a tope
Tengo amigas que saben coser verdaderas maravillas para sus hijos. Hasta saben hacer casitas de muñecas con cajas de cartón. Podrían convertir medio melón en un cocodrilo fantástico. Lo siento. La creatividad no es uno de mis talentos.

Saltarse el cepillarse los dientes
En mañanas muy frenéticas preparando todo para ir a la guarde, me olvido a veces de cepillar en un plis-plas los dientes de mis hijos. Casi siempre me doy cuenta cuando recién bajamos las escaleras del metro. Si tengo que elegir entre: a) volver a casa y llegar tarde a la guarde, al trabajo, etc. o b) Seguir bajando las escaleras y prometerme a mí misma que por la noche vamos a dar un buen cepillado a esos dientes. No hace falta que te diga cuál es mi elección.

Ir manchada por la vida
El tiempo en que salía de casa impoluta y elegante pasó a la historia. Hace cinco años, para ser exactos. Cuando nació mi primer hijo. Por lo pronto ya no me asusto ni me altero si mi compañera de trabajo, discretamente, me golpea suavemente el hombro y echa un vistazo a mi hombro izquierdo y muslo derecho. Yo sé lo que ve: una mancha. Blanco (leche), marrón (pasta de chocolate) o rosado (yogur de fresa), en función de lo que mi hijo pequeño haya engullido con los dedos durante el desayuno.

Comportamiento irresponsable
Ahora que ya estamos en el confesionario: a veces me tomo un vaso de más. Fumo un cigarrillo en las sobremesas (o dos). Me paso algún semáforo en rojo. Pero no cuando voy con los niños. Nunca jamás.

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