Éste es el único consejo que todo padre debe seguir

Cuando te conviertes en madre/padre, de repente te bombardean con consejos y opiniones. Aunque ni siquiera lo pidas, todo el mundo te dirá lo que debes y lo que no debes hacer con tus hijos. Te vuelves loca porque a veces te sientes totalmente desbordada con tantos comentarios. Belén da un paso más allá.

Quizás también te interese:   Cuando otra madre me dio su consejo (y no era lo esperado)

Los padres primerizos tienen un montón de necesidades: dormir, darse una ducha tranquilamente, poder comer sentados y utilizando las dos manos, poner una lavadora de por lo menos 20 kilos de ropa y ¿he mencionado dormir?. Sí, la lista de deseos de los padres primerizos es extremadamente larga. Por desgracia, no pueden llevar a cabo todos ellos. Y para colmo, no paran de recibir consejos de todo aquel que se le cruce por el camino. De veras, a estos padres agotados, ocupados e inseguros, lo último que les hace falta es que alguien les vaya diciendo cada dos por tres lo que deben hacer.

“Duerme cuando el bebé duerma”, “No lo dejes llorar”, “Déjalo llorar”, “No malacostumbres demasiado a tu bebé”, “Ese portabebés no es ergonómico”, “Si lo dejas con una niñera tu hijo sufrirá un trastorno de apego”, “Tienes que ser más consecuente con lo que dices”. Los “buenos” consejos van a sobrevolar tus oídos desde el preciso instante en que nazca tu bebé. Pero la paternidad es una cuestión muy personal, y aunque los consejos estén llenos de buenas intenciones, lo que a un padre le ha funcionado con la crianza de su hijo no significa que tenga que ser igual para otro. Cada uno cría y educa en función de sus preferencias personales. Lo que también se aplica al consejo que ahora os voy a explicar. Disculpad la hipocresía de la misma, pero de todas formas me gustaría compartirlo con vosotros.

El único consejo que vosotros como padres tenéis que seguir (en mi opinión, por supuesto), es que no tenéis que escuchar a ningún consejo que os den. No existe una única forma de hacer las cosas, ni una filosofía, ni un plan maestro universal que satisfaga todas las necesidades de todos los bebés y todos los padres. Ningún niño es igual y, por lo tanto, ningún niño tiene las mismas necesidades. Y tampoco los padres. Así que mi consejo (no solicitado, lo sé) es: ignorad, ignorad, ignorad. Ignorad todo y a todo el mundo. Excepto a esa vocecita que resonará en vuestra cabeza y vuestro corazón. Pero ignorad a Google, ignorad a los foros, ignorad a vuestra suegra, a la vecina, a Facebook, a vuestros compañeros de trabajo, a las mamás del cole, al cartero a las biblias de crianza y a al gurú X experto en el sueño de los bebés. De veras, meteros los dedos en los oídos y lalalalalalalalaaaaaaa. Porque si escucháis a todas esas voces deseosas de daros consejos, no podréis oír a esa vocecita interior vuestra que es en realidad la más importante.

Esa vocecita te dirá lo que tienes que hacer, te dará todos los buenos consejos que realmente necesitas. Si algo en ti te dice que no debes de hacer algo, entonces no lo hagas por más que Dios y todo el mundo te diga que debes hacerlo. Eso no quiere decir que no vayas a necesitar la ayuda de nadie, porque sí que la necesitarás. La paternidad es extremadamente complicada y todo el mundo necesita tener su propia tribu. Un grupo de personas con ideas afines en las que poder apoyarse y hablar. Y caminar juntos por el largo camino que es la paternidad. Pero sobre todo que no tomen decisiones por ti, sino que te apoyen en las que tú hayas tomado y que confíen en que tú sabes que es lo mejor en cada momento para tus hijos.

Confiad en vosotros mismos, porque vosotros sabéis lo que tenéis que hacer. Así que permíteme darte este consejo: los consejos están, principalmente, para ignorarlos.

Quizás también te interese:   19 cosas que sólo entienden las madres